viernes, 11 de junio de 2010

Pan diario: ROMANOS 12:19



No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.


Ha sido tildado de dulce tomar venganza ante un agravio, retribuir de acuerdo al daño recibido, esto es visto como hacer justicia e intenta calmar el dolor que se siente ante lo que nos han hecho. Parece que vamos juntando amargura en nuestro corazón, esperando el momento justo para ejecutar la tan ansiada venganza.

Pero Dios nos dice que nos corramos de la situación y le dejemos el lugar a El, que El va a hacer justicia, ¡cuán difícil es entregar nuestra venganza en manos de Dios! Nosotros queremos hacerlo, porque parece que nos vamos a sentir mejor, satisfechos, pero después nos damos cuenta que no nos sentimos mejor, todo lo contrario, nos sentimos peor que antes. Por esto, cuando nuestra pasión esté en auge y la corriente sea fuerte, dejémosla pasar, no sea que sea enfurecida mas aún contra nosotros.

Seamos sabios, y permitámosle a Dios tomar parte en el asunto, El tomará nuestro lugar en la pelea y también curará nuestro corazón con su paz eterna.

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