miércoles, 29 de junio de 2011

Pan diario: Proverbios 1:33

Mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirà tranquilo, sin temor del mal

Si estuviéramos dispuestos a aceptar la ayuda del Espíritu y a escuchar su voz, muchos de los males, dificultades y accidentes que nos ocurren, podrían evitarse. Creo que esto constituye una respuesta muy importante a la pregunta que la gente se formula tan a menudo: ¿ ómo es posible que un Dios de amor permita que ocurran tales cosas y semejantes calamidades?
De acuerdo a la Palabra de Dios, podemos ver que nuestra subsistencia puede depender de que recibamos en nuestros corazones al Espiritu Santo. En el  preciso momento en que experimentamos el nuevo nacimiento recibimos oídos en nuestro espiritu que nos capacita para escuchar su voz. Cada uno de nosotros necesitamos practicar diariamente tanto el oír la voz de Dios como el obedecerla. Sólo entonces estaremos capacitados para oír lo que tiene que decirnos en momentos cruciales
En momentos difíciles recordemos que el Señor está presto para librarnos y brindarnos su ayuda, oremos así:
Amado Dios, tú eres mi Padre y yo soy tu hijo. Coloco mis manos en las tuyas y te agradezco por cuanto tu voluntad es guardarme seguro hasta tanto concluya mi obra aquí. Gracias por tu tierna solicitud de que me ´hablarás a través de tu Santo Espíritu. Quiero aprender a escuchar y ser obediente. Abre los oídos de mi espíritu. Hazme recordar muchas veces por día que necesito oir. Y,oh Señor, dame un corazón obediente. En el nombre de Jesús. Amén.
(adaptado de:The Helper. C. Marshall)

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