martes, 24 de agosto de 2010

Pan Diario: PROVERBIOS 13:24


El que detiene el castigo, a su hijo aborrece,


mas es que lo ama, desde temprano lo corrige.






Cuando nuestro hijo mayor era pequeño, le enseñabamos sobre la corrección mirando los árboles. Un día, vimos un arbol añejo cuyo tronco tenía un nudo casi en la base. El nos preguntó qué había pasado y le dijimos que cuando el arbolito era pequeño, su tronco era fácil de doblar, entonces alguien le hizo un nudo y no lo desató después. Con el tiempo, el arbol fue creciendo y el tronco se fue anudando mas; y le preguntamos si ahora era posible desatar ese nudo hecho cuando el árbol era pequeño." -Creo que no, respondió. " Cuando el arbolito se tuerce, le decíamos, hay que corregirlo enseguida, porque sino crece torcido y después no se puede arreglar.


Generalmente, cuando vemos la palabra castigo, sobre todo si nuestro hijo es pequeño, nos parece espantoso. Pero la corrección siempre es necesaria, porque el niño no conoce los peligros circundantes y nosotros estamos para guiarlos en el camino de la vida. Si nosotros le amamos, tomemos el tiempo necesario para enseñar, para hablar, para guiar. Hablemos con ellos, aunque sean pequeños, corrijamos cuando se trasapasen los límites, pero no con ira, sino mirando hacia el futuro, pues si no se lo corrige de pequeño, de mas grande será muy difícil. Trabajemos ahora en la educación de los niños, para no tener que lamentarnos después.


Bendiciones


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