domingo, 23 de mayo de 2010


Yo, pues, dediqué mi corazón a conocer sabiduría, y a ver la faena que se hace sobre la tierra(porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño en sus ojos);

y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace, por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla.

Eclesiastés 8:16-17

Ciertamente las obras de Dios son maravillosas e inescrutables, y escapan a nuestro raciocinio, a nuestra pensamiento racional; cuántos misterios hay aun que el hombre, por mas que se esfuerce, por mas que se afane, por mas sueño que prive a sus ojos, no ha podido develar, muchas cosas sin explicación, que simplemente son así.

Es cierto que se han descubierto muchas cosas, pero la Biblia nos dice que en los postreros tiempos la ciencia aumentará, esto es, que mucho se avanzará en el terreno cientifico, pero aún hay cosas que desvelan a los sabios, y como no pueden explicarlas, fundan sus razonamientos en teorías que no llevan a nada, que los conducen al mismo punto, nada. En tanto y en cuanto el hombre intente alejar sus propias ideas de Dios, de dejarlo al margen de toda acción, de negar su existencia, gastará su vida buscando un explicación para todo, y no la hallará. En vez de dedicar su vida a explicar lo que es, podría conocer al que hizo todo lo que es.

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